“No puedo hacerlo sol@”
“No tengo tiempo para mi
ni para mi familia”
“No sé ni por dónde empezar”
“La organización me supera”
“No puedo encargarme de todo ”
Buscar espacios, negociar condiciones,
coordinar proveedores, resolver imprevistos.
La organización se vuelve abrumadora.
Aparece el miedo de pasar el retiro gestionando problemas en lugar de acompañando a personas.
“¿Quién soy yo para organizar
un retiro?”
“Todavía me falta experiencia,
necesito más formación”
“Me da miedo no estar a la altura
de lo que esperan de mí”
Tienes miedo a exponerte,
a que te critiquen, a que la propuesta no funcione.
Dudas de tu propia capacidad para liderar algo tan grande.
Surge el síndrome del impostor, las comparaciones…
La sensación de que todavía falta algo para dar este paso.